Descubren un fallo en las neuronas que propicia la progresión del Alzheimer

Ratón laboratorio ciencia
JACOBSTUDIO
Publicado: domingo, 13 agosto 2017 9:14

   MADRID, 13 Ago. (EUROPA PRESS) -

   Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale (Estados Unidos) han descubierto que los defectos en el transporte de los lisosomas dentro de las neuronas promueven la progresión de la enfermedad de Alzheimer.

   El estudio, realizado en ratones y publicado en el 'Journal of Cell Biology (JCB)', sugiere que el desarrollo de estrategias para restaurar el transporte de lisosomas podría representar un nuevo enfoque terapéutico para el tratamiento del trastorno neurodegenerativo.

   Un rasgo característico del Alzheimer es la formación de placas amiloides en el interior del cerebro, las cuales consisten en agregados extracelulares de un fragmento de proteína tóxica llamado beta-amiloide que está rodeada por numerosos axones hinchados, las partes de neuronas que provocan impulsos eléctricos a otras células nerviosas.

   Estos hinchados axonales están llenos de lisosomas, unidades celulares de eliminación de basura que degradan componentes viejos o dañados de la célula. En las neuronas, se piensa que los lisosomas "maduran" a medida que son transportados de los extremos de los axones al cuerpo celular neuronal, adquiriendo gradualmente la capacidad de degradar su carga.

   No obstante, se ha visto que los lisosomas que se atascan y se acumulan dentro de las hinchazones axonales asociadas a las placas amiloides no maduran adecuadamente. Se cree que esto se produce porque promueven la acumulación de beta-amiloide debido a que algunas de las enzimas que lo generan mediante la escisión de la proteína precursora amiloide (APP) se acumulan en los hinchamientos con los lisosomas inmaduros.

   Ante esto, los investigadores han descubierto que las neuronas que carecen de una proteína llamada JIP3 no logran transportar los lisosomas de los axones al cuerpo celular, llevando a la acumulación de lisosomas en hinchazones axonales similares a los observados en pacientes con enfermedad de Alzheimer.

   Además, los hinchazones también acumulaban APP y dos enzimas (llamadas BACE1 y presenilin 2) que se unen para generar beta-amiloide. Por tanto, los investigadores descubrieron que las neuronas que carecen de JIP3 generan cantidades incrementadas de beta-amiloide.

   Por ello, eliminaron una copia del gen que codifica JIP3 en ratones que ya eran propensos a desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Estos animales produjeron más beta-amiloide y formaron placas amiloides más grandes, rodeadas por un mayor número de axones hinchados.

   "Colectivamente, nuestros resultados indican que las acumulaciones axonales de lisosomas en las placas amiloides no son espectadores inocentes, sino que son importantes contribuyentes al procesamiento de APP y crecimiento de la placa amiloide. Por lo tanto, los factores genéticos y ambientales que impiden el transporte lisosómico pueden contribuir a la progresión de la enfermedad de Alzheimer. Por ejemplo, las lesiones cerebrales traumáticas, que se cree que son importantes factores de riesgo para la enfermedad de Alzheimer, se sabe que perturban el transporte a lo largo de los axones e inducir la hinchazón axonal", han zanjado los expertos.

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