12 de diciembre de 2012

Descubren un ancestro de las algas clave para conocer la proliferación de patógenos mortales

MADRID, 12 Dic. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de la Universidad de Georgia en Estados Unidos han descubierto cómo una estructura importante dentro de las células parasitarias de los organismos llamados Apicomplexa, que evolucionaron a partir de los millones de algas ancestrales de hace años, permite a las células replicarse y extenderse dentro de sus anfitriones. Su investigación, publicada este martes en 'Plos Biology', podría conducir a nuevas terapias para detener estos patógenos mortales antes de que causen enfermedades.

Hace 800 millones de años, un pequeño grupo de algas unicelulares que flotaban en el océano prehistórico nadaban libremente, pero ahora estos organismos se han convertido en parásitos que amenazan la salud humana y su pasado de algas en el océano puede ser la clave para detenerlos. Más conocidos como los parásitos que causan la malaria y enfermedades graves toxoplasmosis, el Apicomplexa parasitaria debe invadir un animal o humano y forzar su camino en las células de su huésped para sobrevivir.

Una vez dentro de la célula huésped, el parásito comienza a replicarse en numerosas células hijas que a su vez crean copias adicionales, lo que consiste en difundir la infección por todo el cuerpo. En su estudio, los investigadores demuestran que durante el proceso de replicación de la célula del parásito carga material genético en las células de su hija, a través de una hebra de fibra que conecta las dos.

Mediante la alteración de los genes de los componentes de la fibra en el laboratorio, los investigadores descubrieron que podían impedir la replicación del parásito, haciendo que éste sea esencialmente inofensivo. "Estos parásitos alterados inicialmente pueden infectar las células, pero una vez que se apagan los genes de la fibra, no se pueden crear nuevas células hijas y su propagación. Al no replicarse, el parásito muere sin causar daños graves", explica María Francia, autora principal del estudio.

Esta fibra de replicación parece haber evolucionado desde el flagelo que las antiguas algas habían desarrollado para nadar. "Este fue un hallazgo sorprendente --añadió Boris Striepen, profesor del Departamento de Biología Celular en la Universidad de Georgia y autor principal del estudio--. Estos parásitos ya no utilizan flagelos para nadar, pero al parecer ahora han reutilizado esta maquinaria para organizar el montaje de una célula invasora".

Los actuales tratamientos para enfermedades como la malaria se encuentran amenazados por la posibilidad de que el parásito se vuelva resistente a los medicamentos, por lo que la necesidad de nuevas terapias está siempre acechando. Sin embargo, esta fibra conectiva puede servir como un objetivo prometedor para el desarrollo de fármacos antiparasitarios, según Striepen, que también advierte de que hay que trabajar más para aprender a manipular o destruir dicha fibra en los parásitos que tienen los seres humanos o animales infectados.