10 de noviembre de 2006

Desarrollan una terapia contra el cáncer de próstata basada en proteínas producidas por el tumor

MADRID, 10 Nov. (EUROPA PRESS) -

Científicos de la Universidad John Hopkins de Estados Unidos han desarrollado una terapia contra el cáncer de próstata que utiliza una proteína que el tumor produce a niveles elevados para destruir las células cancerígenas. Las conclusiones del estudio se han hecho públicas durante el Simposio sobre Objetivos Moleculares y Terapias contra el Cáncer que se celebra estos días en Praga (República Checa).

Los científicos han descubierto una forma de utilizar una proteína producida por el cáncer de próstata para eliminar las células cancerígenas. Estudios anteriores sobre la nueva terapia afectaban sólo a la próstata, sin causar daños a otros tejidos sanos, y ahora el tratamiento se está probando en un ensayo clínico en fase 1.

El cáncer de próstata es uno de los más comunes en hombres, con cerca de 680.000 nuevos casos cada año en todo el mundo y cerca de 220.000 muertes. Además, hacia los 80 años, aproximadamente el 80 por ciento de todos los hombres han desarrollado un trastorno no cancerígeno denominado hiperplasia prostática benigna, en el que la glándula de la próstata aumenta de tamaño. Los descubrimientos podrían mejorar la supervivencia y calidad de vida de los hombres que sufren ambos trastornos.

Los investigadores han desarrollado una protoxina, llamada PRX302, a través de la modificación de una molécula inactiva, la proaerolisina (PA). Los científicos trabajaron sobre la PRX302 para que ésta fuera activada por el antígeno específico de la próstata (PSA, según sus siglas en inglés), una proteína que produce a niveles elevados el cáncer de próstata. Una vez activada, los investigadores esperaban que se dirigiera a su objetivo y eliminara las células de cáncer de próstata.

Las pruebas iniciales de laboratorio en animales revelaron que cuando la protoxina se inyectó en tejido de próstata canceroso tuvo un efecto significativo. En el laboratorio, PRX302 produjo una regresión significativa y a menudo completa del cáncer de próstata. Ya que el gen PSA se encuentra sólo en primates y humanos, al inyectar 0,35 o 4,1 microgramos como una inyección única de 25 microlitros en monos los resultados mostraron la destrucción del 25 o el 50 por ciento del tejido de la próstata respectivamente.

Los resultados muestran que estos daños se observaron sólo en la próstata y no en otros tejidos del animal, incluyendo los adyacentes como la vejiga, uretra, recto y vesículas seminales. Además, dos semanas después de la inyección se observó la desaparición de la toxina, pero la presencia de tejido muerto sugería que los efectos de la toxina podrían ser de larga duración.

Según los investigadores, sus observaciones sugieren que las inyecciones en la próstata con esta protoxina podrían utilizarse en el tratamiento de hombres con un cáncer de próstata avanzado o recurrente, o en los casos de hiperplasia prostática benigna, en cuyo caso la protoxina podría ser utilizada para reducir el tamaño de la próstata.

En la actualidad los investigadores dirigen un ensayo clínico en hombres con cáncer de próstata recurrente después del tratamiento de radiación. Si los resultados son positivos, el tratamiento podría utilizarse pronto en combinación con otros tratamientos, probablemente la radiación. Además, la toxina también se está planteando como tratamiento para la hiperplasia prostática. Los investigadores esperan modificar en un futuro la toxina para producir una forma que pueda ser utilizada en el tratamiento de los cánceres de próstata avanzados.