4 de febrero de 2015

Confiar en la pseudociencias puede acabar siendo perjudicial para la salud

Confiar en la pseudociencias puede acabar siendo perjudicial para la salud
FLICKR/TERESA OSTOS

MADRID, 4 Feb. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de las universidades de Deusto y Nueva Gales del Sur (Australia) aseguran que confiar en tratamientos basados en pseudociencias puede ser perjudicial para la salud tras observar que puede causar dificultades para reconocer los beneficios de otros cuya eficacia está científicamente demostrada.

El trabajo, publicado este año en la revista 'British Journal of Psychology', puede ayudar a comprender porqué las personas toman determinadas decisiones relacionadas con su salud como, por ejemplo, a la hora de decidir seguir o no el tratamiento que les prescribe su médico, según han destacado los autores.

La cuestión que se proponían abordar los investigadores era ver si el hecho de creer en una terapia pseudocientífica cuya eficacia no está demostrada puede hacer que una persona sea menos propensa a percibir la eficacia de un tratamiento probado científicamente, con el objetivo de explicar el rechazo a estas últimas por parte de algunos pacientes.

"A menudo las personas desarrollamos falsas creencias acerca de cómo los sucesos que ocurren a nuestro alrededor se relacionan causalmente. Llamamos a esto ilusión causal", ha reconocido Ion Yarritu, uno de los autores del trabajo, que ha citado como ejemplo de este fenómeno la llamada 'ilusión de control', que describe la tendencia generalizada a atribuir a habilidades propias la ocurrencia de eventos favorables que, en realidad, son incontrolables.

Pese a que estas falsas creencias pueden, en ocasiones, tener efectos psicológicos beneficiosos, como la tranquilizadora sensación que produce el sentir el control sobre nuestras vidas, "no están exentas de riesgos", según ha alertado.

Para ello, en su investigación participaron 147 voluntarios divididos en dos grupos. Durante la primera fase del estudio uno de los grupos desarrolló una fuerte ilusión causal que hizo germinar la falsa creencia de que una medicina (ficticia) producía la recuperación de unos pacientes (también ficticios). El otro grupo también desarrolló esta ilusión, pero en menor grado.

Los autores mostraron a los participantes 100 escenarios en los que unos pacientes ficticios aquejados de una enfermedad podían haber tomado o no una medicina, tras lo cual se indicaba si el paciente se recuperaba.

Dado que los pacientes ficticios se recuperaban con la misma probabilidad independientemente de que hubiesen tomado o no la medicina, la efectividad de la medicina presentada en esta fase primera era nula.

Pero la diferencia entre los dos grupos de participantes residía en que, mientras uno de los grupos observaba muchos casos de pacientes que tomaban la medicina, el otro observaba muy pocos. Lo que hizo que los participantes del primer grupo desarrollasen una ilusión mayor que los del segundo acerca de la efectividad de la medicina (ineficaz) para producir la recuperación de los pacientes.

100 ESCENARIOS PARA ANALIZAR LA EFICACIA DE UN FÁRMACO

En la segunda fase del estudio se mostró a los dos grupos de participantes 100 nuevos escenarios en los que la medicina ineficaz de la fase anterior se presentaba conjuntamente con una nueva medicina. La probabilidad de que el paciente se recuperase era mayor habiendo tomado las dos medicinas que sin haber tomado ninguna. Es decir, la introducción de la nueva medicina incrementaba la probabilidad de recuperación, por lo que ésta sí tenía un efecto beneficioso.

Pero el resultado principal del estudio fue que el grupo de participantes que habían desarrollado una ilusión más fuerte en la primera fase valoró la nueva medicina (que sí era eficaz) peor que el otro grupo.

Los resultados indican que desarrollar una creencia ilusoria acerca de la habilidad de una causa (la medicina ineficaz) para producir un resultado (la recuperación) puede evitar que se aprenda adecuadamente la relación existente entre otra causa (la medicina eficaz) y el resultado (el cual sí produce).

Un hallazgo que podría explicar por qué algunas personas renuncian a los tratamientos cuya efectividad se ha comprobado científicamente en pro de tratamientos pseudocientíficos poco o nada eficaces.

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