6 de junio de 2012

Comparan la eficacia de diferentes tipos de terapias cognitivo-conductuales para tratar la depresión

MADRID, 6 Jun. (EUROPA PRESS) -

Según los resultados de una nueva investigación, los pacientes con depresión mayor que recibieron terapia cognitivo conductual (TCC), administrada telefónicamente, mostraron tasas más bajas de interrupción del tratamiento que los pacientes que recibieron la terapia en persona; además, el tratamiento telefónico no fue inferior en términos de mejoría de los síntomas, al final de la terapia. Sin embargo, a los 6 meses de seguimiento, los pacientes que recibieron TCC en persona, estaban menos deprimidas que las que la recibieron por teléfono, según el estudio, publicado en la revista 'JAMA'.

Esta investigación, es el primer gran estudio en comparar los beneficios de la terapia cara a cara, con los de la terapia telefónica.

"La depresión es común: se estima que afecta a entre el 6,6 por ciento, y el 10,3 por ciento de la población general. La psicoterapia es eficaz en el tratamiento de la depresión, y los pacientes suelen preferir la psicoterapia a la medicación antidepresiva. Sin embargo, sólo un pequeño porcentaje de pacientes continúan con la psicoterapia después de cierto tiempo", de acuerdo a la información de respaldo del artículo.

La discrepancia entre la preferencia de los pacientes por la psicoterapia, y las bajas tasas de iniciación y adherencia, se deben, probablemente, a las barreras de acceso -tales como las limitaciones de tiempo, la falta de servicios disponibles y accesibles, los problemas de transporte, y el costo.

Por esta razón, el teléfono ha sido propuesto como un medio de suministro de tratamiento para superar las barreras de acceso, aunque se sabía poco sobre su eficacia, en comparación con la administración del tratamiento cara a cara. Ahora, David C. Mohr, de la Escuela Feinberg de Medicina de la Universidad de Northwestern, en Chicago, y sus colaboradores, han comparado la TCC cara a cara, con la TCC administrada por teléfono, para el tratamiento de la depresión en atención primaria.

En el ensayo participaron 325 pacientes con trastorno depresivo mayor, reclutados entre noviembre de 2007, y diciembre de 2010. Los participantes fueron asignados, al azar, a 18 sesiones de TCC telefónica, o TCC cara a cara. El resultado primario medido para el estudio fue la finalización, frente a no-realización, después de 18 semanas de tratamiento.

Los investigadores observaron que un número significativamente menor de participantes interrumpió la TCC telefónica (un 20,9 por ciento) antes de la sesión 18, en comparación con la TCC cara a cara (un 32,7 por ciento). El abandono de la terapia antes de la quinta semana fue significativamente menor en la TCC telefónica (un 4,3 por ciento) que en la TCC cara a cara (un 13,0 por ciento), pero no hubo ninguna diferencia significativa entre las sesiones 5 y 18. En resumen, los pacientes con TCC telefónica asistieron un número significativamente mayor de sesiones, que aquellos que recibieron la TCC cara a cara.

"El efecto de la TCC telefónica en la adhesión parece ocurrir durante el período de compromiso inicial. Estos efectos pueden deberse a la capacidad del teléfono para superar las barreras, y la ambivalencia del paciente hacia el tratamiento. Las barreras de acceso ejercen sus efectos al inicio del tratamiento y, por tanto, el efecto de la TCC telefónica en la superación de estas barreras es más prominente en las primeras sesiones", según afirman los autores.

En cuanto a los cambios en el nivel de la depresión, los investigadores hallaron que la TCC telefónica no fue inferior a la TCC cara a cara, en la reducción de los síntomas depresivos, en el postratamiento. Sin embargo, la TCC cara a cara fue significativamente superior a la TCC telefónica durante los 6 meses de seguimiento.

Los hallazgos de este estudio sugieren que la atención telefónica tiene tanto ventajas, como desventajas. El teléfono ofrece la posibilidad de extender la atención a, por ejemplo, poblaciones rurales, pacientes con enfermedades crónicas y discapacidades, y personas que, de otra manera, se encontrarían con barreras para seguir el tratamiento.

Sin embargo, el aumento del riesgo de recaída después del tratamiento telefónico, en relación al tratamiento cara a cara, pone de relieve la importancia de la supervisión continua de los síntomas depresivos, incluso después de un tratamiento exitoso.