27 de febrero de 2006

Cataluña.- Una mujer denuncia que su madre sufrió varias negligencias en el Hospital de Bellvitge de Barcelona

BARCELONA, 27 Feb. (EUROPA PRESS) -

Montserrat Canalda, una joven barcelonesa, acompañó a su madre al Hospital de Sant Boi de Llobregat (Barcelona) debido a las cada vez más constantes dificultades en el habla que sufría la mujer. A la afectada, que fue ingresada en un principio en aquel centro, los médicos le diagnosticaron un tumor cerebral, por lo que le aconsejaron que se dirigiera al Hospital de Bellvitge, donde sería intervenida.

La mujer, se resistía a acudir al Hospital de Bellvitge porque guardaba muy malos recuerdos de su estancia allí hacía tan solo unos meses, cuando acompañó a su marido. Según su hija, "a mi padre ya lo ingresamos ahí y lo pasó muy mal porque la comida era nefasta". Finalmente, la familia de la afectada logró convencerla para que acudiera al centro donde sería intervenida a finales del pasado mes de diciembre.

A la paciente se le realizaron dos intervenciones. Dos días después de la última operación fue traslada a planta. Fue allí donde empezó el calvario de la familia Canalda. Montserrat explicó a Europa Press que la afectada sufrió en esos días una meningitis bacteriana por lo que precisaba "más cuidados que los demás pacientes", sin embargo, lamentó que esa atención nunca llegara.

Montserrat comentó que su madre sufría retención de líquidos, por lo que necesitaba estar constantemente bebiendo, pero las enfermeras de la planta le negaban el agua si no la pagaba. En este sentido, comentó que después de varias quejas consiguió que en cada comida le sirvieran también una botella de agua.

Uno de esos días, cuando Montserrat acudió al hospital observó que al lado de la cama de su madre había un yogurt con "un palo de los que utilizan los médicos para observar las amígdalas" de sus pacientes. Montserrat, extrañada, le preguntó a una de las enfermeras qué hacía ese palo en el yogurt de su madre, y ésta le respondió que lo habían utilizado para darle el yogurt ya que "se les habían acabado las cucharas".

Montserrat señaló que las negligencias que se producían en la novena planta de este hospital barcelonés eran constantes. Un día el hijo de Montserrat, estaba jugando en la habitación de su abuela con un bolígrafo que cuando lo apretaba producía la sensación de transmitir corriente eléctrico. Varios auxiliares del hospital estuvieron jugando con el niño y riendo con él, pero todo cambió cuando llegó a la habitación una de las enfermeras. A ésta, según Montserrat, no le gustó la broma y clavó una jeringuilla en el trasero del niño. "Mi hijo se quejaba y no le hice caso, pero después comprobé que le había perforado el pantalón y el slip", explicó.

Además de estos incidentes, lamentó que a su madre "se le medicaba sin tener en cuenta lo que necesitaba". De este modo, explicó que le daban "innecesariamente" laxantes que le producían diarreas. Asimismo, también señaló que cuando los familiares preguntaban al personal del hospital sobre el estado de su madre les respondían que "no sabían como estaba".

La hija de la afectada comentó que su madre, desde que ha abandonado el hospital "está bastante mejor" pero requiere los constantes cuidados de su familia. Es por eso que "todavía no han acudido a interponer una denuncia al hospital. Aunque aseguran que van a hacerlo para que se mejore la "atención" y la "coordinación" en la novena planta del Hospital de Bellvitge.