17 de octubre de 2006

Los beneficios de consumir pescado superan los posibles riesgos derivados de sus contaminantes

MADRID, 17 Oct. (EUROPA PRESS) -

Los beneficios de consumir pescado, como la disminución de la incidencia de la mortalidad cardiaca, superan los riesgos derivados de sus posibles contaminantes, según un estudio del Hospital de Brigham y las Mujeres y la Escuela de Medicina de Harvard en Boston (Estados Unidos) que se publica en la revista 'Journal of the American Medical Association' (JAMA).

Los expertos explican que a pesar de que el pescado se considera un alimento con beneficios para la salud han aumentado los recelos en lo relativo a su potencial dañino procedente del mercurio, dioxinas y bifenilos policlorados (PCB) presentes en algunas especies de pescado.

Los científicos revisaron la evidencia científica sobre los efectos beneficiosos y perjudiciales del consumo de pescado o marisco. Utilizaron la base de datos de MEDLINE, los registros gubernamentales y los metaanálisis para identificar publicaciones que evaluaban el consumo y el riesgo cardiovascular; los efectos del metilmercurio y el aceite de pescado sobre el desarrollo neurológico; los riesgos del metilmercurio en la progresión cardiovascular y neurológica en adultos; y los riesgos para la salud de las dioxinas y los PCB en el pescado.

Los investigadores descubrieron que un consumo bajo de pescado, entre una y dos porciones a la semana, sobre todo de especies altas en ácidos grasos n-3 (ácidos eicosapentanoico o EPA y docosahexaenoico o DHA), reduce el riesgo de enfermedad coronaria un 36 por ciento y la tasa de mortalidad un 17 por ciento, y podría afectar favorablemente otros resultados clínicos. El consumo de 250 mg/d de EPA y DHA parece suficiente para la prevención primaria.

El DHA parece beneficiar el desarrollo neurológico temprano y las bajas cantidades de metilmercurio podrían afectar adversamente a este desarrollo. Las mujeres que se encuentran esperando o podrían quedar embarazadas, así como las mujeres lactantes, deberían evitar determinadas especies (tiburón, pez espada, caballa) y limitar el consumo de atún albacora para minimizar la exposición al metilmercurio.

Los autores señalan que si bien se deben dejar de consumir determinadas especies este consumo debe ser reemplazado por el de otras especies y alcanzar las cantidades de ácidos grasos necesarias entre las mujeres. Indican que los efectos sobre la salud de los bajos niveles de metilmercurio en los adultos siguen sin identificarse con claridad y que este consumo podría disminuir los beneficios cardiovasculares del consumo de pescado en una proporción modesta.

Según los investigadores, debe consumirse pescado variado aunque los individuos que tomen niveles elevado de estos alimentos deben limitar el consumo de las especies con los niveles más altos de mercurio. Señalan que los niveles de dioxinas y PCB en los peces son bajos, y los potenciales efectos cancerígenos se ven rebasados por los posibles beneficios de su consumo y deberían tener un mínimo impacto en la elección o consumo del pescado.

Los autores concluyen que evitar tomar pescado en niveles bajos debido a la confusión sobre sus posibles riesgos y beneficios podría dar lugar a un exceso de muertes por enfermedad cardiaca y un desarrollo neurológico por debajo de los niveles óptimos en los niños.