12 de enero de 2006

La Asociación de Ayuda a Víctimas del 11-M alerta de que la mayoría de sus miembros aún sufre secuelas psicológicas

La Asociación de Ayuda a Víctimas del 11-M alerta de que la mayoría de sus miembros aún sufre secuelas psicológicas

MADRID, 12 Ene. (EUROPA PRESS) -

La mayoría de las víctimas de los atentados del 11 de marzo en Madrid que forman parte de la Asociación de Ayuda a Víctimas del 11-M sigue presentando secuelas psicológicas y pese a ello, más de la mitad no recibe atención psicológica, según un estudio presentado hoy.

El documento 'Las Víctimas 18 meses después' revela ésta y otras conclusiones que, aunque no son extrapolables al conjunto de las víctimas del 11-M, sí representan al conjunto de miembros de la asociación presidida por Angeles Domínguez y que aglutina también a afectados por el suicidio de siete terroristas en Leganés el 3 de abril de 2004.

Según destacó Domínguez durante la presentación del documento en la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid, se trata "del primer estudio" que profundiza en las necesidades de las víctimas del 11-M "a medio y largo plazo", incluso en aquéllas que las propias víctimas desconocen.

Además arroja, según ella, otros datos reveladores, como que las víctimas están en su mayoría (en un 85%) satisfechas con los profesionales de la salud y los trabajadores sociales que les atendieron, "en contra de las opiniones vertidas por otras asociaciones", así como que también son mayoría los que rechazan la actual política antiterrorista del Gobierno y están insatisfechas con las investigaciones en torno a los atentados.

SECUELAS PSICOLÓGICAS Y FÍSICAS

La mayoría de los encuestados (un 70%) por la psicóloga Syra Balanzat y la trabajadora social Silvia Cury presenta secuelas psicológicas tales como "ansiedad elevada, manifestaciones de ira, depresión, problemas de sueño y dificultad para viajar en medios de transporte públicos", explicó Cury. A pesar de ello, algo más del 50% no recibe tratamiento psicológico debido a que los afectados "o no reconocen los síntomas o no demandan la atención", afirmó Cury.

El estudio también revela que el 39% de las víctimas del 11-M permanece de baja por lesiones físicas. En la actualidad, estas lesiones físicas son en su mayoría, en un 67,4%, de tipo sensorial, en su mayoría visuales y auditivas que les impiden llevar a cabo una vida social y laboral normal.

Las secuelas físicas y psicológicas de los atentados también tuvieron un impacto en la vida familiar. Tanto víctimas como familiares han tenido que enfrentarse a jubilaciones anticipadas, bajas laborales de larga duración, cambios en la vida laboral y dificultades de comunicación con las víctimas que padecen daños auditivos.

Por todo ello, la asociación advierte de que los afectados con secuelas psicológicas y físicas "requieren seguimiento, apoyo e intervención psicosocial a medio y largo plazo con el fin de alcanzar la normalización en la vida de las víctimas", añadió Cury.

La trabajadora social alertó asimismo sobre el impacto de los atentados en los hijos menores de las víctimas en los que han detectado "signos de alerta elevados, temores nocturnos, sensación general de inseguridad", además de comprobar que están presionados a crecer en un ambiente familiar alterado.

Por otro lado, la asociación quiso llamar la atención a las víctimas de los atentados que son inmigrantes, ya que entre este colectivo juega en su contra su situación, en general, de "precariedad laboral", la ausencia de sus familiares y las dificultades que tienen para acceder a la vivienda y para integrarse en la sociedad.

El estudio se hizo a través de entrevistas personales con cuestionario entre una muestra de 120 personas elegidas entre los 269 asociados a la agrupación presidida por Domínguez.