26 de julio de 2006

Las altas temperaturas acentúan los sofocos nocturnos y el insomnio en mujeres menopáusicas

Las altas temperaturas acentúan los sofocos nocturnos y el insomnio en mujeres menopáusicas

MADRID, 26 Jul. (EUROPA PRESS) -

Las altas temperaturas estivales acentúan los sofocos nocturnos y las sudoraciones en mujeres menopáusicas, lo que a su vez, tiene su correlato en trastornos del sueño como el insomnio y consecuentemente afecta la calidad de vida de mujeres de entre 45 y 50 años, según advirtió hoy Javier Ferrer, presidente de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM). Este experto explicó que "la temperatura ambiental más elevada durante el verano propicia que se desencadenen con mayor frecuencia los sofocos nocturnos y, con ellos, las dificultades para conciliar el sueño o los despertares más continuos en la mujer menopáusica".

De hecho, desde esta entidad aseguran que el insomnio es, después de los sofocos y las alteraciones del estado de ánimo, "el síntoma que más preocupa a las mujeres menopaúsicas". Según Ferrer, "aunque no se puede atribuir siempre el insomnio a una sola causa, los sofocos en la mujer, motivados por los cambios hormonales durante el climaterio, son un factor de riesgo añadido a la hora de tener esta alteración del sueño".

La AEEM sugiere, para tratar el insomnio en mujeres menopáusicas,"diagnosticar primero cuál es su principal causa para establecer el tratamiento adecuado" y, si se determina que es motivado por los sofocos, recomienda "el tratamiento de los mismos mediante terapia hormonal" que, además de ser efectivo "ayuda a mejorar la calidad del sueño".

El sofoco, que afecta al 70% de las mujeres en edad menopáusica, "se manifiesta como una repentina sensación de calor y ansiedad que se localiza especialmente en el cuello y la cara, acompañado de sudoración y palpitaciones", explica Ferrer quien agrega que la situación se complica si aparece durante la noche, ya que "aumenta la fragmentación del sueño e impide el descanso".

Este experto recomienda evitar una serie de hábitos que pueden influir en la producción de trastornos del sueño como "las cenas copiosas, suprimir los tóxicos, como la cafeína o reducir el consumo de alcohol y de tabaco" y, al mismo tiempo, propone adoptar rutinas antes de irse a dormir que pueden favorecer la conciliación del sueño como "un baño caliente, la lectura de un libro y realizar ejercicio físico de forma moderada".