8 de mayo de 2014

El 40% de las personas que sufren un ictus queda con secuelas discapacitantes

El 85% de los que vuelve a conducir tras un ictus lo hace sin haber sido valorado

MADRID, 8 May. (EUROPA PRESS) -

El 40 por ciento de las personas que sufre un ictus queda con alguna dependencia funcional que le discapacita como, por ejemplo, parálisis, trastornos del lenguaje, problemas en la vista, déficits cognitivos, fatiga física o dolor crónico.

Así lo ha asegurado la presidenta de la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF), Roser Garreta, con motivo del Congreso Nacional de la sociedad, que estos días se celebra en Bilbao.

Se trata de unas secuelas que, tal y como han explicado, deben seguir un proceso terapéutico basado en la rehabilitación y medicina física, que permite que el paciente recupere niveles óptimos de independencia y pueda volver a manejar las actividades básicas de la vida diaria.

"La especialidad médica de la Rehabilitación y Medicina Física, en el caso de una enfermedad tan prevalente y discapacitante como el ictus, es muy eficaz porque disminuye la mortalidad, mejora la funcionalidad y permite la reincorporación del paciente a su vida. De hecho, el 60-70 por ciento de los pacientes con ictus afectados de forma severa recupera la capacidad de marcha independiente gracias a los programas de rehabilitación", ha apostillado la experta.

En estos programas participa un equipo multidisciplinario que se compone de fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas, trabajadores sociales y el personal de enfermería, que trabajan bajo las directrices dadas por los médicos rehabilitadores.

Por su parte, la presidenta del Comité Organizador de la jornada, Susana Pinedo, ha insistido en el "papel clave" que juega el médico rehabilitador en el abordaje de la discapacidad.

EL 85% DE LAS PERSONAS QUE CONDUCE TRAS UN ICTUS LO HACE SIN VALORACIÓN

Por otra parte, el director de la Unidad de Neurorehabilitación de la Clínica Universidad de Navarra, Manuel Murie, ha informado de que el 40 por ciento de las personas que han tenido un ictus vuelven a conducir y que, de ellos, el 85 por ciento lo hace sin haber sido valorados clínicamente por un especialista, y el 80 por ciento sobrestima su capacidad de conducción.

En este sentido, Murie ha avisado de que la normativa española de conducción es "ambigua y no precisa" a la hora de establecer cuál tiene que ser el estado de salud de una persona para poder conducir. "El BOE solo dice que no deben existir enfermedades del sistema nervioso central o periférico que produzcan pérdida o disminución grave de las funciones motoras, sensoriales o de coordinación, entre otras. Precisa que no deben conducir aquellas personas que han sufrido un ataque isquémico transitorio transcurrido, al menos, seis meses sin secuelas", ha explicado.

Además, ha advertido de que si se analizan las estrategias para disminuir los accidentes de tráfico, prácticamente no existe "ninguna" que valore la capacidad de conducir del conductor, obviando la de alcoholemia y drogas.

"Lo mismo que se revisan los coches con la ITV y el estado de las carreteras, se debería hacer un chequeo previo a las personas que han sufrido un accidente cerebrovascular para expedir licencias según las posibilidades físicas y cognitivas de cada paciente", ha subrayado, para zanjar destacado la necesidad de que se establezca un protocolo para los pacientes que han tenido un ictus y quieren volver a conducir.

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