Las madres de pacientes con trastornos alimentarios se sienten más culpables que los padres

Anorexia, cuando el espejo miente
ISTOCK
Actualizado: viernes, 7 agosto 2020 15:57

Detectan una media de debut de 15 años y recomiendan prevenir con sentido crítico hacia los estereotipos

BARCELONA, 12 Jun. (EUROPA PRESS) -

Las madres de pacientes con trastornos de conducta alimentaria (TCA) se implican más que los padres y están más informadas, pero a la vez sufren más sentimientos negativos como tristeza, miedo, rabia y culpa, según una encuesta realizada a 281 familiares cuidadores de 216 enfermos --el 94,4%, chicas-- de 13 hospitales públicos y centros de tratamiento privados de Cataluña.

Se ha presentado en el marco de la Mesa de Diálogo por la prevención de los trastornos de conducta alimentaria, que difundirá este martes en una jornada los trabajos 'Anorexia y Familia', han explicado en rueda de prensa la directora de la Agencia Catalana de Consumo (ACC), Montserrat Ribera, junto a la directora de la Asociación contra la Anorexia y la Bulimia (Acab), Sara Bujalance.

La encuesta, coordinada por el Hospital Clínic de Barcelona y en la que el 64% de cuidadores eran madres, frente al 35% de padres, ha detectado una implicación media en el tratamiento de los progenitores de 2,57 puntos sobre 5 --en una escala cualitativa en la que 0 es 'nada' y 5, 'mucho'--.

Esta tasa asciende en las madres al 2,68 sobre 5 y baja en los padres al 2,4, siendo la anorexia la que genera más implicación (2,81 de media), seguida de la bulimia (2,4) y otros trastornos (2,3).

LA MISMA POSITIVIDAD

Las madres y los padres desarrollan los mismos sentimientos positivos --como tranquilidad, orgullo, satisfacción y esperanza--, puntuados en ambos con un 3,41 sobre 5, pero los sentimientos negativos ascienden a 2,91 puntos en las madres frente al 2,53 de los padres, siendo ellas también las que están mejor informadas (3,97 frente a 3,78).

La media de edad entre las pacientes de la encuesta ha sido de 18,9 años, y el trastorno se inició en una media de 15,4 años; el 56% sufría anorexia nerviosa, el 9,3% bulimia nerviosa, el 3,7% trastorno por atracón y en el 31% no se ha especificado, ha explicado el profesor de la Universitat de Barcelona (UB) y coordinador de la Unidad de TCA del Hospital de Bellvitge, Fernando Fernández-Aranda.

"NO ES SOLO UN PROBLEMA DE COMIDA"

Los hijos lo viven con una gran dificultad, no es una situación que deseen, por lo que es mejor un rol de familiares que den apoyo que no que adopten posturas controladoras, ha reflexionado, y ha añadido que este trastorno "no es solo un problema de comida y peso", de la misma forma en la que no todo lo que suceda es atribuible a la patología.

Los expertos que han realizado el estudio han recomendado a los padres tener más autocuidado, a la vez que "morderse la lengua" y tener autocontrol ante su hija, evitando comentarios o posturas demasiado invasivas que puedan causar tensiones y distanciamiento, pero a la vez estar presentes durante todo el proceso.

También han visto la necesidad de que la familia genere "tolerancia ante la frustración", estableciendo un símil en que superar el trastorno es como aprender a ir en bicicleta, y habrá caídas pero los pequeños pasos son importantes.

DAR A NIÑOS SENTIDO CRÍTICO

La miembro de la Sociedad Catalana de Pediatría Laia Asso ha explicado que en otro trabajo enmarcado en la mesa han desarrollado un díptico que busca hacer prevención empoderando a las familias con niños pequeños sanos: "Tenemos muy vinculado los trastornos alimentarios en la adolescencia, pero para prevenir hay que empezar pronto, y como más pronto, mejor".

Dirigidas a familias con hijos menores de 12 años, han recomendado una crianza positiva en la que se eviten comentarios negativos sobre el físico, para que "crezcan con una buena autoimagen y una buena autoestima", a la vez que fomentar las comidas en familia --al menos una al día-- y el sentido crítico hacia los estereotipos que hay en la sociedad.

La publicación se repartirá en ambulatorios catalanes y en visitas de pediatría, pero también tienen intención de que estas recomendaciones lleguen también a los profesionales y a la sociedad en general, a través de la campaña 'Implica't' que tendrá una duración de tres años.

Ribera ha observado que la presión sobre la imagen de la mujer --que de acuerdo con la visión machista extendida, indica a las mujeres que tienen que estar delgadas y los hombres musculados-- se extiende también en edades posteriores, y que desde la ACC abordan el sentido crítico en el consumo, así como la autoestima, en formaciones a niños.