Esta es la dieta indispensable en una situación de dolor crónico

Esta es la dieta indispensable en una situación de dolor crónico
7 de julio de 2018 GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / ARTFULLY79

MADRID, 7 Jul. (EDIZIONES) -

Una buena alimentación es básica para la salud porque el organismo necesita de muchos nutrientes y de otras sustancias de la dieta para realizar y recuperar todas las funciones. Es vital comer bien para poder vivir bien, básicamente. En el caso de las patologías que causan dolor crónico, algunos de esos nutrientes y otras sustancias de los alimentos son imprescindibles.

Es el caso de los antioxidantes y de los ácidos grasos omega-3, que ayudan a combatir el estrés oxidativo y la inflamación crónica, ambos perjudiciales para el organismo. Son los encargados de desequilibrar todos los sistemas, alterar el metabolismo y afectar a múltiples niveles, empeorando patologías como la obesidad, la diabetes, el síndrome metabólico, la artritis, la fibromialgia, la fatiga crónica y otras situaciones que cursan con dolor crónico.

Así lo defiende la doctora en Alimentación y Nutrición, farmacéutica y dietista-nutricionista Laura Isabel Arranz, en una entrevista con Infosalus, con motivo de la publicación de 'La dieta para el dolor' (AMAT), quien también subraya que la alimentación puede estimular las defensas antioxidantes y antiinflamatorias de nuestro organismo, y proporcionar a éste los elementos necesarios para una mejor recuperación o incluso para modular el dolor.

"Con la dieta podemos hacer que el dolor disminuya y podemos tomar alimentos que son antiinflamatorios y antioxidantes. Por otro lado, es importante en casos de dolor crónico evitar en nuestra dieta la ingesta de proinflamatorios, como los azúcares añadidos, las carnes rojas y sus derivados, o los hidratos de carbono refinados (pasta, pan, bollería, galletas), además de los alimentos procesados, hay que evitar los alimentos fritos, las salsas y los productos muy grasos, además de la margarina y la manteca, la sal en exceso, o el café y el alcohol en exceso", según explica la especialista.

Según precisa, son alimentos antiinflamatorios: las verduras y las frutas con todas las vitaminas, minerales y antioxidantes varios que aportan, y preferentemente las que más color tengan. Los frutos secos y el pescado azul por su aportación de omega-3 también hay que considerarlos, así como la fibra y las legumbres, que ayudarán a un buen estado del tránsito intestinal, con el consiguiente efecto antiinflamatorio.

Por otro lado, la dietista-nutricionista precisa que contienen antioxidantes todos los alimentos vegetales, como la fruta, la verdura, los frutos secos, las semillas o las legumbres. "En algún estudio se ha demostrado que la dieta vegetariana disminuye el dolor en los cuadros de síntomas crónicos porque se aportan más antioxidantes con estos alimentos, que los procedentes de una dieta omnívora o tradicional que contenga todos los grupos de alimentos", avisa la doctora en Alimentación.

A su vez, aconseja la toma de aceite de oliva; de carnes blancas o magras como el pavo o el pollo, el conejo o el cerdo; de yogur u otros alimentos fermentados; y de especias como la cúrcuma, el curry, el orégano, la pimienta, o la canela, por ejemplo.

UNA DIETA MEDITERRÁNEA RICA EN VEGETALES

Por ello, remarca que la dieta ideal sería la mediterránea, con una gran abundancia de alimentos vegetales; rica en alimentos frescos y de temporada; pobre en hidratos de carbono procedentes de cereales, pasta y productos elaborados; pobre en lácteos, priorizando el yogur; pobre en carnes y derivados, sobre todo muy pocas carnes rojas; pobre en alimentos procesados industrialmente; muy pobre o sin alimentos azucarados, refrescos, ni aperitivos, ni alcohol, ni cafeína.

Según advierte, la persona con dolor crónico tiene unos condicionantes ya que le cambia el metabolismo y su conducta alimentaria. "Una situación de dolor crónico representa una situación de estrés crónico en el organismo que origina una alteración metabólica que, a su vez, favorece una alteración en la microbiota", señala.

También hay otro punto, según añade, ya que el dolor afecta a la conducta alimentaria al ser un factor de estrés y el cerebro para aliviarlo busca sus pequeñas recompensas.

"Se observa que al paciente con dolor crónico le cuesta más tener una pauta dietética porque busca más alimentos calóricos, más dulces, para tener ese pequeño momento de placer. Mientras se come el dolor parece que desaparece instantáneamente, pero es un efecto efímero, y por tanto también se favorece una conducta alimentaria que puede conducir a la obesidad.

Con ello, la doctora Arranz también advierte de que el mismo dolor crónico favorece la obesidad, un hecho al que considera que hay que estar muy atento porque con el exceso de peso hay también más dolor e inflamación.