Los cuidadores no profesionales peligran ante el aumento de dependientes ancianos sin familia

Los cuidadores no profesionales peligran ante el aumento de dependientes ancianos sin familia
22 de junio de 2018 KATARZYNABIALASIEWICZ - ARCHIVO

MADRID, 22 Jun. (EUROPA PRESS) -

Actualmente existe un gran número de población dependiente que, aparte de las posibles ayudas que pueda tener por parte de la administración, son atendidos por familiares o allegados que les ayudan en sus cuidado de manera no profesional. Esta atención peligra si debido a que las unidades familiares tienen cada vez menos miembros y a la profusión de hogares compuestos por personas solas.

Este, que es un fenómeno asociado al envejecimiento de la población, es un problema del que ha alertado el investigador Fernando Sánchez, del departamento de Economía Aplicada de la Universidad de Murcia, quien ha participado en las XXXVIII Jornadas de Economía de la Salud organizadas por la Asociación de Economía de la Salud (AES).

Así, en un contexto de envejecimiento de la población y de reducción del número de componentes de las unidades familiares, "cada vez menos personas estarán en condiciones de ser cuidadores informales" en un "futuro que no es que esté por llegar, sino que ya tenemos encima", con "cada vez más personas solas", afirmaba.

Por eso, ve "cada vez más necesario" un apoyo institucional y de desarrollo de servicios públicos en estos campos e insta a las comunidades autónomas a "plantearse" el "volver a reactivar" el gasto en dependencia para "dotar de más recursos" no sólo en lo estrictamente asistencial, sino también en aspectos como la atención domiciliaria o los centros de día.

Por este problema y otros que pueden amenazar la calidad de vida de esta población, expertos reunidos en estas jornadas han coincidido en que las políticas de atención a la dependencia son una inversión en salud, por lo que han pedido al nuevo Gobierno que aproveche el nuevo ciclo económico para incrementar los recursos para el desarrollo efectivo de la Ley de Dependencia, que quedó aparcado con la crisis.

Al respecto, Álvaro Hidalgo, de la Universidad de Castilla-La Mancha, ha instado a "hacer un nuevo esfuerzo presupuestario" para la puesta en marcha "real" de la Ley de Dependencia, tras constatar que fue "una de las cosas que se llevó la crisis económica".

Este experto apunta que se trata de una inversión (y no un gasto) que se hace en el presente pero tiene un "retorno social en el futuro" al "disminuir la dependencia". "Todo lo que sea emplear recursos para conseguir que los pacientes tengan mejor calidad de vida, sean menos dependientes, más autónomos y requiera menos esfuerzo para los familiares", ha reivindicado.

En este sentido, ha advertido de que "la dependencia va asociada a la cronicidad y al envejecimiento", y ha subrayado que habrá "muchísima" población de más de 65 años en 2050. Por ello recomienda inversiones en salud pública, prevención o los programas de educación en hábitos saludables, que permiten "retrasar" las enfermedades crónicas y disminuir la tasa de dependientes, objetivos que contribuyen por un lado a aumentar la calidad de vida y por otro a ayudar a que el sistema sea "sostenible".

AFRONTAR EL FINAL DE LA VIDA

Otro factor ligado al incremento de la edad y que ha centrado buena parte de las intervenciones en las XXXVIII Jornadas de Economía de la Salud es el de los cuidados al final de la vida. Sánchez ha explicado que estos cuidados se pueden dividir en dos tipos: los que extienden la vida y los paliativos, aquellos que mejoran los síntomas de los pacientes en las fases terminales, que además suponen un ahorro de costes frente a la opción de no emplearlos.

En este sentido, los paliativos requieren "menos inversión" en términos de tratamiento, si bien requieren plantearse mejor para conseguir unos cuidados "de calidad", con "importancia" del lugar del fallecimiento según varios estudios que constatan que si los últimos días de vida se producen en el hogar se da tanto un uso menor de recursos del sistema como una mejora de la calidad de vida de pacientes y cuidadores.

Por eso, considera que a la hora de abordar un modelo para paliativos en España se debe responder a la "triple pregunta" de "quién debe encargarse, dónde y de qué manera". Y desde su perspectiva deben contar con profesionales en la unidad de paliativos del hospital, pero también "respetando las decisiones", ya que el de los paliativos es precisamente uno de los aspectos "en los que más hay que compartir decisiones".

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